La semilla del rebrote
Jorge Valdivia G.
Se cosecha lo que se siembra, indica la sabiduría popular, y eso es lo que nos está pasando con la influenza A-H1N1, que con nuevos bríos ataca en el país.
Primero, cuando apareció la enfermedad, las autoridades entraron en pánico y prácticamente paralizaron a México, con medidas sanitarias que, luego se vio, fueron excesivas. Pero, bueno, no había mucha información sobre el nuevo mal, lo que en cierta medida justifica su actuar. Lo que no se disculpa es que luego, pese a que el virus seguía paséandose por el país y se esparcía por el mundo, cayeron en el otro extremo y la alerta se relajó y, con ello, las medidas implementadas para impedir su propagación, tanto a escala federal como estatal.
Ejemplos hay muchos. Ahí está la Secretaría de Salud federal, que, de actualizar diariamente la estadística nacional, pasó a hacerlo dos veces por semana y luego una, cuando mucho. En los aeropuertos y centrales de autobuses se ablandaron los controles sobre los viajeros. Aquí, en Jalisco, quién no recuerda que, mientras no había casos, y luego, cuando aparecieron los primeros, el gobernador salía casi cada día a informar sobre el tema y pedir a la gente que se cuidara e incluso armó una polémica campaña al respecto; pero ahora, que en promedio se están reportando trece contagios diarios en el estado y ya se superan los 720 enfermos, ni siquiera toca el tema y no hay ninguna campaña al aire para recordar del peligro.
Ante ello, no es de sorprender que, en lugar de ir a la baja, como era lo esperado tras la explosión inicial, el número de enfermos siga aumentando de forma alarmante y sostenida en el estado y ya se hable de un rebrote, como el que ya es realidad en el sureste del país, cuando se preveía que éste podría no ocurrir hasta finales de año.
Ahora, en una especie de deslinde, sale el secretario de Salud estatal a explicar que “se están presentando muchos casos porque se han relajado mucho las medidas [de prevención]”. Obvio: la gente siguió el ejemplo que les dieron dependencias como la encabezada por Alfonso Gutiérrez Carranza, entre muchas otras, que dejaron de presionar para que se mantuvieran. Esperemos que esta actitud no nos vaya a causar tantos enfermos, muertos y pérdidas económicas como nos costó la primera fase de la enfermedad.